
CAPÍTULO 6:
EL ITINERARIO FORMATIVO DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS
Una espiritualidad trinitaria del encuentro con Jesucristo
240.... La experiencia de un Dios uno y trino,…nos permite superar el egoísmo para encontrarnos plenamente en el servicio al otro...
El encuentro con Jesucristo
243.…Cristo es,…el inicio de ese sujeto nuevo…y al que llamamos discípulo: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”... 244. La naturaleza misma del cristianismo consiste, por lo tanto, en reconocer la presencia de Jesucristo y seguirlo... Todo comienza con una pregunta: “¿qué buscan?” (Jn 1, 38). A esa pregunta siguió la invitación a vivir una experiencia: “vengan y lo verán” (Jn 1, 39). Esta narración permanecerá en la historia como síntesis única del método cristiano.
245. En el hoy…, se levanta la misma pregunta llena de expectativa: “Maestro, ¿dónde vives?” (Jn 1, 38), ¿dónde te encontramos de manera adecuada para “abrir un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad?” ¿Cuáles son los lugares, las personas, los dones que nos hablan de ti, nos ponen en comunión contigo y nos permiten ser discípulos y misioneros tuyos?[1]
Lugares de encuentro con Jesucristo
247. Encontramos a Jesús en la Sagrada Escritura,… 248. Se hace, pues, necesario…una “pastoral bíblica”... Esto exige por parte de obispos, presbíteros, diáconos y ministros laicos de la Palabra un acercamiento a la Sagrada Escritura que no sea sólo intelectual e instrumental, sino con un corazón “hambriento de oír la Palabra del Señor” (Am 8,11).
250. Encontramos a Jesucristo, de modo admirable, en la Sagrada Liturgia... 251. La Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo... Hay un estrecho vínculo entre las tres dimensiones de la vocación cristiana: creer, celebrar y vivir el misterio de Jesucristo, de tal modo, que la existencia cristiana adquiera verdaderamente una forma eucarística…
254. El sacramento de la reconciliación es el lugar donde el pecador experimenta de manera singular el encuentro con Jesucristo, quien…nos hace sentir que el amor es más fuerte que el pecado…, nos libera …, y nos devuelve la alegría y el entusiasmo de anunciarlo a los demás con corazón abierto y generoso.
255. La oración personal y comunitaria…el lugar donde el discípulo, …cultiva una relación de profunda amistad con Jesucristo y procura asumir la voluntad del Padre. La oración diaria es un signo del primado de la gracia en el itinerario del discípulo misionero. Por eso “es necesario aprender a orar, volviendo siempre de nuevo a aprender este arte de los labios del Maestro”.
256. Jesús está presente en medio de una comunidad viva en la fe y en el amor fraterno. Allí Él cumple su promesa: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20). Está en todos los discípulos que procuran hacer suya la existencia de Jesús, y vivir su propia vida escondida en la vida de Cristo (cf. Col 3,3)... Está en los Pastores, que representan a Cristo mismo (cf. Mt
257. También lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos (cf. Mt 25,37-40), que reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe, paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo. ¡Cuántas veces los pobres y los que sufren realmente nos evangelizan! En el reconocimiento de esta presencia y cercanía, y en la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo. El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos y del encuentro con Él en los afligidos y marginados, cuya inmensa dignidad Él mismo nos revela, surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino.
La piedad popular como espacio de encuentro con Jesucristo
258. El Santo Padre destacó la “rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos”, y la presentó como “el precioso tesoro de la Iglesia católica... Invitó a promoverla y a protegerla...
259. Entre las expresiones de esta espiritualidad se cuentan:...fiestas patronales,…novenas,… rosarios… via crucis,…procesiones,…danzas…cánticos del folclore religioso, el cariño a los santos y a los ángeles,…promesas,…oraciones en familia….peregrinaciones,…
262.... La piedad popular es un “imprescindible punto de partida para conseguir que la fe del pueblo madure y se haga más fecunda”. Por eso, el discípulo misionero tiene que ser “sensible a ella, saber percibir sus dimensiones interiores y sus valores innegables”…
263. No podemos devaluar la espiritualidad popular, o considerarla un modo secundario de la vida cristiana, porque sería olvidar el primado de la acción del Espíritu y la iniciativa gratuita del amor de Dios. …la sabiduría del amor no depende directamente de la ilustración de la mente sino de la acción interna de la gracia. ...Es una espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos, que no por eso es menos espiritual, sino que lo es de otra manera.
María, discípula y misionera
272. Con los ojos puestos en sus hijos y en sus necesidades, como en Caná de Galilea, María ayuda a mantener vivas las actitudes de atención, de servicio, de entrega y de gratuidad que deben distinguir a los discípulos de su Hijo. Indica, además, cuál es la pedagogía para que los pobres, en cada comunidad cristiana, “se sientan como en su casa”161. Crea comunión y educa a un estilo de vida compartida y solidaria, en fraternidad, en atención y acogida del otro, especialmente si es pobre o necesitado. En nuestras comunidades, su fuerte presencia ha enriquecido y seguirá enriqueciendo la dimensión materna de la Iglesia y su actitud acogedora, que la convierte en “casa y escuela de la comunión”, y en espacio espiritual que prepara para la misión.[2]
El proceso de formación de los discípulos misioneros
276. La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo…requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades,… cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia. …Jesús, el Maestro… formó personalmente a sus apóstoles y discípulos. Cristo nos da el método: “Vengan y vean” (Jn 1, 39), “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6)…
277. El itinerario formativo del seguidor de Jesús hunde sus raíces en la naturaleza dinámica de la persona y en la invitación personal de Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre, y éstos lo siguen porque conocen su voz. El Señor despertaba las aspiraciones profundas de sus discípulos y los atraía a sí, llenos de asombro. El seguimiento es fruto de una fascinación que responde al deseo de realización humana, al deseo de vida plena. El discípulo es alguien apasionado por Cristo a quien reconoce como el maestro que lo conduce y acompaña.
Aspectos del proceso:
278. En el proceso de formación de discípulos misioneros destacamos cinco aspectos fundamentales que aparecen de diversa manera en cada etapa del camino, pero que se compenetran íntimamente y se alimentan entre sí: a) El Encuentro con Jesucristo… ; b) La Conversión...; c) El Discipulado...; d) La Comunión...; e) La Misión...
Criterios generales:
Una formación integral, kerygmática y permanente
279. Misión principal de la formación es ayudar a los miembros de la Iglesia a encontrarse siempre con Cristo, y así reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la experiencia y los valores que constituyen la propia identidad y misión cristiana en el mundo. Por eso, la formación obedece a un proceso integral, es decir, que comprende variadas dimensiones, todas armonizadas entre sí en unidad vital. En la base…está la fuerza del anuncio kerygmático...
Una formación atenta a dimensiones diversas
280. La formación abarca diversas dimensiones que deberán ser integradas armónicamente a lo largo de todo el proceso formativo. Se trata de… a) La Dimensión Humana y Comunitaria. b) La Dimensión Espiritual. c) La Dimensión Intelectual. d) La Dimensión Pastoral y Misionera.
Una formación respetuosa de los procesos
281. Llegar a la estatura de la vida nueva en Cristo, identificándose profundamente con Él163 y su misión, es un camino largo, que requiere itinerarios diversificados, respetuosos de los procesos personales y de los ritmos comunitarios, continuos y graduales. ...Se requieren también equipos de formación convenientemente preparados…y que acompañen a las personas con pedagogías dinámicas, activas y abiertas...
Una formación que contempla el acompañamiento de los discípulos
282. Cada sector del Pueblo de Dios pide ser acompañado y formado de acuerdo con la peculiar vocación y ministerio al que ha sido llamado: el obispo…; los presbíteros…; los diáconos permanentes en el servicio vivificante, humilde y perseverante como ayuda valiosa para obispos y presbíteros; los consagrados y consagradas…; los laicos y laicas... Se requiere, por tanto, capacitar a quienes puedan acompañar espiritual y pastoralmente a otros.
Una formación en la espiritualidad de la acción misionera
284. Es necesario formar a los discípulos en una espiritualidad de la acción misionera,... que busca penetrarlo todo con su fuego y con su vida. El discípulo y misionero, movido por el impulso y el ardor que proviene del Espíritu, aprende a expresarlo en el trabajo, en el diálogo, en el servicio, en la misión cotidiana. 285. Cuando el impulso del Espíritu impregna y motiva todas las áreas de la existencia, entonces también penetra y configura la vocación específica de cada uno. ... Cada una de las vocaciones tiene un modo concreto y distintivo de vivir la espiritualidad, que da profundidad y entusiasmo al ejercicio concreto de sus tareas. Así, la vida en el Espíritu no nos cierra en una intimidad cómoda, sino que nos convierte en personas generosas y creativas, felices en el anuncio y el servicio misionero. …comprometidos con los reclamos de la realidad y capaces de encontrarle un profundo significado a todo lo que nos toca hacer por la Iglesia y por el mundo.
Iniciación a la vida cristiana y catequesis permanente
291. Ser discípulo es un don destinado a crecer. La iniciación cristiana da la posibilidad de un aprendizaje gradual en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesucristo. ... Es necesario asumir la dinámica catequética de la iniciación cristiana. Una comunidad que asume…renueva su vida comunitaria y despierta su carácter misionero. Esto requiere nuevas actitudes pastorales de parte de obispos, presbíteros, diáconos, personas consagradas y agentes de pastoral.
292.…rasgos del discípulo al que apunta la iniciación cristiana…: [1] que tenga como centro la persona de Jesucristo,... [2] Que tenga espíritu de oración, [3] sea amante de la Palabra, [4] practique la confesión frecuente y [5] participe de la Eucaristía. [6] Que se inserte cordialmente en la comunidad eclesial y social, [7] sea solidario en el amor y [8] fervoroso misionero.[3]
Lugares de formación para los discípulos misioneros[4]
301-346. La Familia. Las Parroquias. Pequeñas comunidades eclesiales. Los movimientos eclesiales y nuevas comunidades. Los Seminarios y Casas de formación religiosa[5]. La Educación Católica[6]. Los centros educativos católicos. Las universidades y centros superiores de educación católica.
[1] Estas preguntas son esenciales para el DP, para ¡buscar y servir al Señor hoy!
[2] Hay acá – en María – una brillante propuesta y síntesis de espiritualidad y acción diaconal.
[3] La enumeración es nuestra.
[4] Todos estos ámbitos están marcados como lugares donde especialmente el DP puede ejercer la diaconía de la formación de los discípulos y misioneros, de los odres nuevos (cf. Nota 11).
[5] Aspectos de especial aplicación al proceso de formación del DP, que escapan al alcance de este trabajo, pero que indico para profundizar, especialmente los números 314, 319, 324 y 326.
[6] Cf. Números 481ss.
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